Horarios de Misa

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Resumen de Homilías PDF Imprimir Correo
Escrito por Padre Lucas Lafleur, msc.   
Martes, 14 de Agosto, 2012

A todos los que visitan nuestra web:

El pasado mes de Julio fue nuestra gran celebración de Las Fiestas Patronales en honor al Divino Niño Jesús. Quiero compartir con ustedes un resumen de las homilías de cada Misa, un trabajo realizado por la Señora Ivelisse Martínez de Genao, fiel colaboradora de nuestra Parroquia.

Muchas gracias, Doña Ivelisse, y buena lectura a todos y todas.

Su amigo y hermano,

Lucas, msc

Resumen de Homilías

Querida familia:

Como todos saben, desde hace 2 años, fruto de mi accidente, prometí para esta fecha hacer la novena al Divino Niño Jesús. Ayer precisamente inicié la misma.

Este año, la conmemoración del Divino Niño Jesús está dedicada al tema "FAMILIA: TRABAJO Y FIESTA.

Dentro de mi promesa está compartir con ustedes, mi familia y amigos, el mensaje de la Palabra que Jesús, a través de sus enseñanzas, nos deja para meditar y reflexionar.

Hoy les comparto la reflexión del 1er. Día (miércoles 11).

 

1er. DIA: EL SECRETO DE LA FAMILIA DE NAZARET.

Este día contamos con la extraordinaria prédica de Monseñor Lorenzo Vargas, Párroco de los Guaricanos.

Nazaret es el pueblo donde Jesús vive el período más largo de su vida. Es aquí donde Jesús se hace hombre. Nazaret es el lugar para crecer en sabiduría y gracia de Dios. El misterio de Nazaret es el conjunto de todos los vínculos que podemos vivir en familia:

  • Relaciones familiares
  • Religiosidad
  • Nuestras raíces, nuestros antecesores
  • La vida cotidiana y los planes, proyectos y sueños para el mañana
  • El afecto, el amor, el respeto y la fe.

Es por esto que nuestra familia debe elegir un estilo de vida que sea capaz de amar, de acoger, y de generar vida en plenitud. Cuando la familia acoge, preservamos la intimidad de cada uno, nuestra historia, nuestras tradiciones, nuestra confianza y sobre todo la esperanza en el Señor. Cuando la familia genera vida, es cuando hacemos circular los dones recibidos y alternamos sabiamente, la familia con el trabajo y la fiesta. Es compromiso, gracia, es afecto, es amor y respeto.

La familia es el lugar de descanso y de impulso, es donde cargamos nuestras energías. Es llegada y es partida, es paz y sueño. Es ternura y responsabilidad. Es amor y disciplina.

Construyamos un hogar. Para esto es preciso tener bien claro cómo habitamos nuestra casa. Estar en común acuerdo para el estilo de nuestro hábitat, las decisiones que tomamos en conjunto, los sueños que hemos sembrado y que podemos cultivar. Las alegrías y sufrimientos que vivimos, las luchas constantes que sostenemos para ser mejor cada día y en común acuerdo llenarnos de las esperanzas que albergamos.

Mantener siempre nuestros principios y valores, éstos no se negocian con nada, por atractivo que se nos pinte.

La familia es también trabajo y fiesta. La casa no puede quedar desierta a causa del trabajo. Hay que tomar en cuenta que así como trabajamos y debemos ser productivos, también debemos tener un espacio, un momento para nuestros encuentros familiares, para conversar, compartir.

Tener más diálogo, compartir nuestros afectos, nuestras alegrías, nuestras penas, recargarnos de nuestras esperanzas, llenarnos de paz, bendiciones y de amor.

Dejar las prisas, dejar atrás las cosas que nos distraen y nos alejan de nuestras familias.

Que estas reflexiones lleguen cargadas de bendiciones y que les permitan ponerlas en práctica en sus hogares, permitir que Jesús entre a sus corazones y disfrutar así de una presencia viva de Jesús en sus almas y en sus hogares.

Un abrazo y feliz día de paz, amor y bendiciones.

Les quiere,

Ivelisse Martínez de Genao

Feliz Día, con Paz y Bendiciones!!!

 

2do. DIA: LA FAMILIA ENGENDRA VIDA.

En esta ocasión contamos con la visita de Monseñor Victor Masalles, Obispo Auxiliar de Santo Domingo, Párroco de la Parroquia San Jose Calasanz, quien nos compartió una magistral homilía con el Tema la Familia Engendra Vida.

Vamos a renovar la forma de vivir nuestras relaciones dentro de nuestra familia, para que, con nuestro trabajo cotidiano y las celebraciones gozosas de cada momento de la vida, hagamos una sociedad con rostro más humano.

Dios nos creo varón y mujer y es así porque Dios quiso que en la pareja humana se pudiese engendrar vida. Una criatura engendrada a su imagen, que brillase.

Es en el seno de la familia que podemos engendrar vida, pero tomando siempre en cuenta que al engendrar no es únicamente procrear y ya.

Es en el seno de la familia donde crecemos en amor, sabiduría, es donde disfrutamos de la ternura de nuestros padres y hermanos y de nuestros hijos, es donde podemos promover la comunicación y la ayuda recíproca entre las familias. Es en el engendro de la vida en familia que descubrimos como poder ayudar a aquellos que tienen dificultades.

Analicemos cuales son los obstáculos creados por nosotros mismos que nos impiden ser una familia donde Jesús sea el centro de nuestras vidas. Donde sea Jesús que nos oriente en cada momento y donde nosotros nos dejemos guiar por su luz.

Comparto con ustedes estas anécdotas.

Conocí una familia que residiendo en Estados Unidos, Padre, madre, hijo e hija, residían en la misma casa, pero no en el mismo hogar, cada quien hacia lo que quería y a la hora que quisiera o pudiera.

Vino una tormenta de nieve totalmente inusual, donde esa ciudad se quedo sin luz por 3 o 4 días, y el fuerte frio acababa con la humanidad.

Esta familia decidió prender una fogata, y a los hijos no les quedó de otra que unirse en ese mismo lugar a su padre y su madre para poder sobrevivir a las inclemencias del tiempo y del frío que los azotaba.

Ahí pudieron descubrir que eran una sola familia, conversaron, dialogaban, se alimentaban juntos y coordinaban juntos cómo recuperarse de la situación que les acontecía.

Es una pena que familias tengan que esperar a que una crisis los arrope para poder unirse como familia, pudiendo lograr esa unión y llenarse de armonía en todos los momentos que día a día Dios nos regala. Aprovechemos las oportunidades que la vida nos regala para fortalecernos como familia, para vivir en paz, llenos de nuestro amor, solidarizándonos unos con otros, siendo generosos en todo, perdonando, amándonos sin medida y sin condición.

En esta circunstancia, los hijos unidos y tomados de la mano, compartieron con su padre y su madre, que si de ahora en adelante les tocara la oportunidad de elegir a sus padres, los elegirían a ellos mismos y que se sentían felices de tenerlos a ellos.

También escuché una historia de un señor que encontrándose en lecho de muerte, estaban con él su esposa y sus hijos, el pidió llamar al sacerdote y ahí todos juntos oraron, meditaron y reflexionaron. En un momento, el enfermo, casi muriendo, abrió sus ojos, tomó la mano de su esposa, la miró fijamente y le dijo: Mi amor, durante estos 50 años que llevamos juntos y que nos han permitido tener esta hermosa familia, quiero decirte que únicamente te he amado a tí, y que agradezco a Dios por haberme dado a tí como esposa. Y que ahora que voy a morir, si me tocara volver a nacer te elegiría a tí como esposa y a estos hijos como mis hijos. Los quiero. Minutos más tarde el enfermo murió, pero la esposa quedo con la alegría de saber que junto a él, había creado una hermosa familia y que aunque en ese momento de despedida ella podía disfrutar del resultado de ese amor.

Seamos una verdadera familia, donde sirvamos de ejemplo para todos y para nuevas generaciones. Amémonos siempre!!!!

 

3er. DIA: LA FAMILIA VIVE LA PRUEBA.

En este Tercer día, tenemos como celebrante a Monseñor Valentín Reynoso (Plinio).

Cuando una familia vive la prueba, antes que nada se requiere de unos padres con amor, sabiduría, discernimiento y mucha fe en Dios, que les permita ver la luz de la esperanza siempre encendida.

Cada familia de una manera especial y particular ha tenido que pasar pruebas y sobrevivir a ellas. Las pruebas por difíciles que sean, hay que tomarlas con amor, respeto, con firme voluntad y con una fe indoblegable que es la que nos llena de esperanza para poder tener el discernimiento y la sabiduría necesarias para las mejores decisiones.

Siempre que las pruebas nos aturden, es necesario mantenernos unidos e integrados como familia, pues de aquí es que podemos lograr la sobrevivencia y hacer todo lo mejor posible.

Solo para enumerar algunas de las pruebas que como familia muchas veces nos toca vivir, citamos entre ellas, las enfermedades, las separaciones y divorcios de los padres, cuando algún miembro de la familia tiene que emigrar, cuando alguno por la razón que sea les toca estar preso de su libertad. Cuando no tienen techo, cuando la escasez de medicina, de alimentos y de vestido los golpea. Cuando hay familias alcoholizadas, discriminadas, familias agredidas por la violencia, en fin....

Siempre que una familia está en crisis o pasando por una prueba, es necesario contar con la asistencia de Dios. De igual manera se requiere de un compromiso generoso, inteligente, entregado, desprendido y prudente de su comunidad, de amigos y de otros familiares, pues de esa manera los objetivos por difíciles que sean se van aclarando y por largo que sea el túnel siempre hay una salida.

Lo más importante de todo es que cada prueba nos deje un mensaje favorable para reflexionar y meditar y que como personas y familia nos permita crecer espiritual y emocionalmente.

 

4to. DIA: LA FAMILIA ANIMA LA SOCIEDAD.

Hoy nos visitan los Heraldos del Evangelio y como celebrante compartimos con el Padre Juan Pablo Merisalde, Superior de Los Heraldos del Evangelio.

Todos sabemos que la familia es el núcleo mas grande e importante que conforma la sociedad donde nos desenvolvemos.

Es la familia la llamada a ser escuela modelo. Es aquí donde acuñamos los afectos, los valores, los principios. Es donde aprendemos a amar, a tener fe, a tener esperanzas. Es en la familia donde nos renovamos, donde aprendemos a amarnos entre nosotros mismos como verdaderos hermanos. Es en la familia donde crecemos y gracias a la perseverancia de aquellos que como padres nos educan como generaciones para hacer siempre el BIEN.

El mensaje del cristiano nos alienta a algo más grande, más bello, arriesgado y más prometedor: La Humanidad de la familia.

Gracias a la divina chispa presente en la familia podemos renovar nuestra sociedad y animarla a seguir adelante.

El amor divino como familia nos impulsa por el camino del amor, de la entrega, de la generosidad, de aquí que la familia puede mirar mas lejos y vivir una mayor alegría, una esperanza y una mejor y mayor valentía en todas las decisiones.

 

5to. DIA: EL TRABAJO Y LA FIESTA EN LA FAMILIA.

En esta solemne ocasión, comparte con nosotros como celebrante Su Eminencia Reverendísima Joseph Wessolowski, Representante del Papa y Nuncio Apostólico. Su prédica excelente, precisa y llana.

Así como Dios tuvo su trabajo con la Creación del mundo y descanso en el 7mo. Día, también la familia hace trabajo y fiesta para compartir armoniosamente.

Dios a través de la vida nos regala el poder hacer una labor digna, eficiente y productiva que nos permite vivir física y biológicamente. En la familia el trabajo debe ser honrado cada día, pero de ninguna manera debe el trabajo alejarnos de nuestra espiritualidad con Dios.

Mejor es que el trabajo sea digno para que nos mantenga cerca de Dios y muy agradecido de El porque con nuestro trabajo nos permite sobrevivir.

Al igual que el trabajo, la familia necesita de esparcimiento, de gozo, de alegría y no es el trabajo la excusa para que como familia podamos celebrar cada oportunidad que la vida nos brinda para compartir en familia. Para celebrar la vida.

Que sea nuestro trabajo y nuestra fiesta los instrumentos de armonía, de unidad, de amor y de integración en nuestras familias. Que el trabajo y la fiesta redunde siempre en los valores que como familia debemos siempre reflejar y compartir con los demás.

En la fiesta y en el trabajo Jesús debe ser el centro de nuestras vidas.

 

6to. DIA: EL TRABAJO, RECURSO PARA LA FAMILIA.

En esta ocasión tuvimos como celebrante a Su Excelencia Reverendísima Monseñor José Dolores Grullón, Obispo de San Juan de la Maguana. Su Eminencia nos compartió una homilía que desde el inicio hasta el final la describo como excelente, y no me perdonaría dejar de compartirla con ustedes merece de nuestra atención. Me hubiese encantado traspasarle todo su contenido, pero me voy a permitir compartirles y por supuesto tratando de evitar que se me escapen detalles importantes y necesarios para aprendizaje y reflexión, así como para los cambios que necesitamos hacer en nuestras familias.

  • Familia: Patrimonio dejado por Dios a la Humanidad.
  • Recurso: es el medio por el cuál podemos dar mantenimiento a la familia como nuestro patrimonio.
  • Trabajo: Instrumento creado por Dios para que cada uno individual y a través de su familia pueda utilizar los recursos para cada día hacer las mejoras y los aportes necesarios y hacer de este mundo un mundo mejor.

Con estas 3 puntuales definiciones, podemos hablar horas y horas, llenaríamos páginas y páginas, pero lo más relevante de todo es saber adecuar: El Trabajo como un recurso para nuestra Familia.

El trabajo así como es de importante para proveer y para la manutención de la familia, nunca debe ser el motivo que nos aleje de Dios.

A estas 3 palabras Familia, Recurso y Trabajo, debemos ampliarlas con Bendición, Fe, Amor, Respeto, Compromiso, Responsabilidad, Esperanza, Generosidad, Solidaridad, Entrega, Dedicación, Humildad, Sencillez, Alegría. El trabajo debe ser realizado con amor y teniendo a Dios en el centro del mismo, de esta manera siempre seremos dedicadas a nuestro Señor Jesús y a nuestras Familias; Y por nada debemos permitir división ni discordias en las Familias.

El hombre y la mujer son los básicos recursos que Dios ha creado para el bien de la familia y como tal no deben ni pueden permitir que el trabajo destruya la familia. Más bien el trabajo debe ser tomado por el hombre y la mujer como un medio de sustentar la familia y de poder compartir con las personas que menos pueden, para ayudar a mejorar el mundo que Dios nos ha entregado, para que con nuestras manos y nuestros corazones podamos hacer del mundo un entorno bueno cada día.

Don y responsabilidad. Este es el binomio perfecto dentro del cual se sitúa el trabajo de la familia y de cada uno de sus miembros. Todos y cada uno de los miembros de una familia estamos llamados a reconocer los dones que hemos recibido de Dios, a ponerlos a disposición de los demás y sobre todo a valorar los dones de los demás. Cada uno es responsable de la vida de los demás. Con el trabajo se provee el bien de todos en la familia y podemos asimismo contribuir con las personas necesitadas. Pero nunca por el trabajo debemos descuidar los afectos y los vínculos familiares que nos unen.

Muchas veces pensamos que trabajar es lo único que importa para producir y vivir bien. El trabajo nos ayuda y nos permite producir bienes materiales.

El trabajo más importante es el Trabajo Espiritual. El tiempo que podemos dedicar a compartir con nuestras familias, con nuestros amigos, con los necesitados, con los discapacitados, con los ancianos y con los que menos pueden. Este trabajo nos enriquece espiritualmente y cuando nuestro espíritu es rico, estamos trabajando y aportando para mejorar nuestro mundo.

Hay un tema que deseo compartirles y es como dice la canción de Franco de Vita.

"No basta con traer hijos al mundo, porque es obligatorio o porque son la base del matrimonio o porque nos equivocamos en la cuenta.

No basta con llevarlos a la escuela a que aprendan porque la vida cada vez es más dura y ser lo que tu padre no pudo ser.

No basta que de afecto tu le has dado bien poco y todo por la culpa del trabajo y del tiempo.

No basta porque cuando quiso hablarte de un problema tu le dijiste niño será mañana, es muy tarde y estoy cansado.

No basta comprarle todo lo que quiso comprarse, el auto nuevo antes de graduarse, que viviera lo que tu no has vivido.

No basta con creerse un padre excelente, porque eso te dice la gente, a tus hijos nunca les falta nada.

No basta porque cuando quiso hablarte de sexo se te subieron los colores al rostro y te fuiste.

No basta porque de haber tenido un problema lo había resuelto comprando en la esquina lo que había.

No basta con comprarle curiosos objetos,

No basta cuando lo que necesita es afecto, aprender a dar valor a las cosas porque tu no le serás eterno.

No basta castigarlo por haber llegado tarde si no has caído, ya tu chico es un hombre, ahora más alto y más fuerte que tu...."

Con estas letras nos damos cuenta de que muchas veces por querer ser excelentes padres proveedores, éso nos aleja de nuestra familia, de nuestros hijos, porque entonces el tiempo lo invertimos solamente como recurso de trabajo material y no empleamos nuestro tiempo en el trabajo productivo espiritual para compartirlo con nuestros hijos y familia.

Así como estas letras, pudieran existir otras tantas, con la versión de padres que están dispuestos siempre al compartir con sus hijos, a ser siempre ese amigo que su hijo necesita, a dialogar, a educarlo, comprenderlo, entenderlo y sobre todo prepararlo para la vida y para cuando físicamente ya no estemos con ellos. Sin embargo ahí nos encontramos con unos hijos que no valoran a su familia, que rechazan a sus padres, que no comparten con sus hermanos porque sus prioridades son otras, tan aéreas y externas que no tienen nada que ver con la familia.

Aquí es donde nos encontramos con padres haciendo relevantes e importantes esfuerzos sin escatimar recursos para tener una familia integrada e íntegra, unida, en bases de amor, respeto, responsabilidad, fe, esperanza y siempre útil al servicio de los demás.

El Libro de los Proverbios hace una descripción ideal de lo que es la vida familiar y de las atribuciones de la Mujer dentro de ella. Todos sabemos que no es fácil y muchas veces no está tan al alcance de nosotras. Hoy mas que nunca la mujer está obligada al doble trabajo dentro y fuera de la casa, ésto de una manera especial compromete su tiempo y su punto afectivo, haciendo posible que la tarea de educar sea compartida por ambos (padres y madres).

Luego de estos análisis, debemos meditar y reflexionar en nosotros mismos para darnos cuenta de si nuestro trabajo está siendo un recurso para la familia, o si se ha convertido en un enemigo que nos aleja de las relaciones de amor con las que debemos vivir.

No es justo que trabajemos por el simple hecho de tener y poseer y para brindarnos una vida cómoda, privándonos y privando a nuestros hijos de nuestra compañía, de nuestro amor, atención y afectos.

Debemos resaltar y luchar siempre para que nuestra relación familiar sea de Alta Calidad. No descuidar nuestros hijos por el hecho de que estamos ocupados en nuestro trabajo y haciendo dinero. Llamémosle por teléfono, si no podemos almorzar con ellos, ocupémonos de que su almuerzo sea tranquilo y que ellos en ese momento puedan entender que aunque no estamos físicamente nuestro corazón y amor está ahí con ellos.

Provoquemos los encuentros familiares, para dialogar, cuidarlos, decirles lo mucho que los ama, lo importante y el significado que ellos tienen para tí.

Los padres debemos trabajar con sabiduría para que nuestras conversaciones vayan encaminadas a que nuestros hijos puedan apreciar el mandamiento del Amor a Dios y al Prójimo. El contacto físico con nuestros hijos. Un beso en la frente, un abrazo fuerte, un cariño a la hora de dormir, un decirle cuánto valen para nosotros. Esos toquecitos que aparentan ser irrelevantes nos hacen ser padres ejemplares y amorosos.

Basta ya!!!!, asumamos HOY el compromiso de trabajar no como un recurso solamente económico sino por y para la familia. Valoremos a cada cual dentro de nuestra familia. No más trabajo de oficina en la casa. Nuestra familia vale más que cualquier dinero y que cualquier oro del mundo. Exhortemos a nuestros hijos y compartamos con ellos el ejemplo vivo para que ellos cuando tengan sus propias familias puedan valorarla.

 

7mo. DIA: EL TRABAJO, DESAFIO PARA LA FAMILIA.

En este séptimo día, compartió con todos nosotros como Celebrante, el Párroco de Jesús Maestro, Padre Catalino Tejada, Vicario Episcopal de Pastoral Familia y Vida.

Su prédica humilde, sencilla y cargada de fe, nos llega a todos los presentes como un recurso adicional para que nuestras familias puedan seguir siendo ese eje central e impulsador que como cristianos debemos hacer para las mejoras que con nuestro trabajo y nuestras familias es requerido como colaboración al mundo que Dios ha creado y que con tanto amor nos ha regalado.

En la Creación del mundo, Dios nos planto un Jardín, para que el hombre con amor, respeto, entrega y dedicación lo cultivase y cuidase. En ese momento Dios pidió al hombre no tocar de un solo fruto que era el fruto prohibido, pero lamentablemente el hombre desobedeció y fruto de ese pecado por desobedecer el mandato de Dios, la humanidad ha tenido que pagar con fatiga y con sudor el alimento de todos los días de nuestras vidas.

Muchas veces nosotros como padres y familia tratamos de no enseñarles a nuestros hijos el valor y el respeto al trabajo y por el contrario cantamos, como dice nuestro viejo merengue: Que el Trabajo lo hizo Dios como Castigo y sin darnos cuenta eso les enseñamos.

La familia debe ser la primera escuela donde el hombre debe aprender a trabajar, es en el seno de la familia donde aprendemos a ser responsables, puntuales, respetuosos, amorosos, a conocer nuestras obligaciones dentro del hogar y lo que debemos compartir con nuestros padres y hermanos. Cuando crecemos dentro de este marco familiar, nuestra voluntad se robustece permitiéndonos un bienestar propio y que compartimos con otros, haciéndonos colaboradores del mundo creado por Dios.

Sabemos que el pecado trata de introducir males, sin embargo como familias cristianas debemos reconocer el valor del trabajo. La familia cristiana acoge el trabajo como una providencia para nuestras vidas y las de nuestras familias. Siempre debemos evitar hacer un trabajo que no sea digno y tener siempre muy en cuenta que el trabajo y sus resultados no nos permitan convertir en ídolo nuestro trabajo, ni mucho menos anteponerlo a Dios ni a nuestras familias.

Las familias verdaderamente cristianas se organizan de manera tal que puedan trabajar y que el fruto de este trabajo sea noble y que la dignidad de la persona no sufra ninguna merma y que el trabajo sea siempre para Glorificar a Dios.

De ninguna manera el trabajo puede permitir a las familias descuidar la vida religiosa y este es realmente el gran desafío para las familias. Cuando nos descuidamos espiritualmente, esto contraviene al mandamiento del amor a Dios y al prójimo. Si nos descuidamos dejamos de reconocer el amor del Padre con todos sus dones que es lo que realmente Dios desea para todas las familias. Reconocer el amor del Padre que está en los Cielos y vivirlo en la tierra es la vocación y el gran desafío para toda familia.

Hagamos de nuestros trabajos una parte importante, pero que no sea éste el eje que mueva nuestra familia. Compartamos en familia nuestros conocimientos y nuestras habilidades para que familiarmente seamos un ente de aporte y de equilibrio en la sociedad y que podamos transformar nuestro mundo con mejoras cada día.

El trabajo no es la finalidad de la vida. Conserva su justa medida de medio. El fin es la comunión y la corresponsabilidad de los hombres con su Creador. Si el trabajo se convierte en un fin, la idolatría del trabajo ocuparía el puesto de la colaboración que Dios pide a los hombres, y no es así. A éstos no se les pide simplemente que trabajen, sino que trabajen "labrando y cuidando" con amor, respeto y responsabilidad la creación divina. El hombre no trabaja autónomamente, sino que como cristiano lo hace y debe hacerlo colaborando siempre a la obra de Dios.´

 

8vo. DIA. LA FIESTA, TIEMPO PARA LA FAMILIA.

Este Octavo Día, tuvimos la gracia de recibir como Celebrante el Párroco de Santa Rosa de Lima, Padre Jesús Jordán, msscc. Una prédica contundente, basada en lo que es el sentido de la fiesta, el trabajo, el compartir resaltando las condiciones básicas que debemos tener como Familia.

Inicio este tema con una sencilla frase donde nos indica que Fiesta y Familia es: Relación, Comunicación, Compartir, es Tiempo....

En este tema muchos podemos ver cómo el hombre moderno ha creado el tiempo libre y ha dejado perder el sentido de la fiesta.

Muchas familias han hecho del domingo un tiempo para disfrutar a nivel personal, más que familiar y, al perder esta dimensión, su vivencia familiar es totalmente perjudicada.

Todos nosotros hemos visto como Dios hizo la creación y como Dios ha establecido la medida del tiempo. Creó el hombre, creó el mundo, los animales, las flores, alternó las noches y los días. Creó el Sol, la Luna y las Estrellas y en el Séptimo día cesa toda labor. Esto es centro y final de la semana de la Creación y vemos como Dios dedicó el día para el descanso y la fiesta, o sea el Domingo, que es el Día en que tuvo lugar la Resurrección.

Se hace necesario para nuestras vidas de cristianos recuperar el significado de nuestras celebraciones en familia, es decir volver a encontrar el corazón de las mismas, humanizar nuestro trabajo y no verlo como simple medio de cubrir necesidades, más bien que el trabajo nos abra la Relación, Comunicación y el Compartir en familia, con la comunidad, con el prójimo y con Dios.

Como familias debemos tener bien claro no pasar por alto fechas importantes: el momento de nuestro nacimiento, el Bautismo, La Primera Comunión, Confirmación, cumpleaños, aniversarios de bodas, graduaciones, éxitos en nuestras labores.... Debemos disponer de nuestro tiempo libre para con la comunicación e intercambio en familia, poder celebrar y compartir estos momentos de tanta importancia en la vida de las familias cristianas.

Así como tenemos estos motivos para celebrar, muchas veces nos dejamos invadir por la pereza, por la dejadez, asumiendo falta de tiempo y de recursos para no celebrar, para no asistir a Misa y nos vamos quedando como cristianos totalmente pasivos.

Como familias cristianas es muy significativo redescubrir en el día festivo un lugar de encuentro con Dios, y compartirlo. Debemos crear ambientes familiares, especialmente compartiendo con los hijos. Los gestos de fe en cada día y en cada momento de nuestras vidas son parte de las festividades. Para cada cristiano el domingo mantiene a la familia para celebrar en comunión y esto debe ser con el Santo Misterio de Dios para de esa manera renovar nuestras relaciones familiares.

La fiesta como tiempo libre se vive hoy creándolo como Un Fin de Semana, lo cual cada día más se aleja de nosotros, porque además de tiempo y reunirnos implica consumo, gastos y en estos momentos de crisis evadimos esos encuentros y esas reuniones precisamente por el consumo y no incurrir en gastos.

Muchos hemos visto cómo el ajetreo de los fines de semana y sus agitadas agendas, sofoca el espacio del domingo y el de las reuniones familiares.

Vemos cómo muchos, en lugar de descansar y compartir esta fiesta en familia, hace de ellas el privilegio de la diversión, de huir del seno familiar. Precisamente a muchos jóvenes actualmente les cuesta encontrar el momento para compartir con cercanía, apego, serenidad, amor, respeto junto a su familia. Muchos prefieren elegir la diversión fuera de la familia y fuera del hogar. Y muchas veces cuando suelen supuestamente compartir en el hogar es cada uno en sus habitaciones con su TV o con su BB en mano y hasta por esa misma vía es que tratan de comunicarse.

Descansar no es solo para volver al trabajo, descansar es también para hacer fiesta, pero es oportuno más que nunca que nosotros como familias cristianas redescubramos la fiesta como el lugar del encuentro con Dios y de la proximidad con nuestros hijos, con nuestros hermanos y con nuestros padres, creando un clima y un ambiente familiar.

El domingo cristiano es la mejor custodia de la familia y por eso los que lo celebramos abrimos las puertas de nuestro corazón para que el Santo Misterio de Dios viva en nosotros y nos permita cada día renovar nuestras relaciones familiares.

La Fiesta familiar es lo que nos permite experimentar la alegría de transformar nuestras vidas. Pidamos al Señor que nos permita tener un corazón limpio, sensible y abierto siempre para vivir la fraternidad en nuestra familia y que nos permita hacer de las fiestas un verdadero motivo de celebración familiar y que éstas sean con gozo, alegría, cargados de nuestro mutuo amor y que esta fiesta nos permita el gozo de la fe y la fortaleza de nuestras esperanzas por una mejor familia que contribuya siempre en nosotros mismos y que sirvamos de ejemplo.

 

9no. DIA: LA FIESTA, TIEMPO PARA EL SEÑOR.

En el cierre de nuestra Novena, recibimos la Eucaristía celebrada por Su Eminencia Reverendísima Nicolás de Jesús, Cardenal López Rodríguez.

Como es su costumbre, su prédica llana, de fácil comprensión.

El Domingo, es el día dedicado al Señor. De esa misma manera El, en la creación del mundo, lo ha instituido como día descanso, día de fiesta para el Señor y para que sea compartido con la familia.

En Domingo la familia dedica espacio y tiempo, aprende que la vida no está hecha solo de necesidades que satisfacer, sino que es el momento oportuno para construir relaciones, para comunicarnos, para dialogar, es un día en el que podemos alimentarnos de Su Palabra y del Cuerpo y la Sangre de Jesús.

En la Eucaristía de cada Domingo, es que nos podemos formar como verdadera familia cristiana.

Es con la Fiesta del Domingo y el Tiempo para El Señor que la familia recibe la luz y se deja iluminar. Es por ésto que la celebración de la Misa convierte nuestros corazones y nos permite recibir a Jesús Vivo y Resucitado.

Es en cada fiesta que dedicamos al Señor donde experimentamos Su vida, muerte y Su resurrección. El Domingo es el día de la Fiesta donde el mundo siente real transformación, es como fuente inagotable, es donde cargamos energías, y es donde nos sentimos alimentados por la Fe y por la esperanza.

La Fiesta que podemos dedicar cada domingo al Señor es lo que nos renueva y nos transforma como verdaderos cristianos. Es con esta fiesta donde asumimos las responsabilidades con nuestras familias, nuestras comunidades, nuestros hermanos, nuestro prójimo y sobre todo donde nos comprometemos a continuar la Fiesta del Señor en paz, alegrías y bendiciones.

Es en la Fiesta del Señor que nuestras familias podemos acoger el don del Espíritu Santo, escuchar la Palabra, Compartir el Pan Eucarístico y donde nos podemos expresar con amor fraterno.

Sigamos celebrando la Fiesta y el tiempo para el Señor como cristianos, llenos de esperanza, de misericordia y solidaridad, de diálogo y tolerancia, de honestidad, paz y respeto, en mansedumbre y no violencia, con humildad y sencillez, con libertad y responsabilidad, con grandeza de corazón y llenos de Fe y alegría por ser familia de Dios.

Oh Divino Niño, mi Dios y Señor. Tu Serás el dueño de mi corazón. Tú que sabes mis pesares pues todos te los confío, da paz a los turbados y alivio al corazón mío.

AMEN!!!

 

10mo. DIA: LA FIESTA, TIEMPO PARA LA COMUNIDAD.

CELEBRACION DEL DIVINO NIÑO JESUS. 20 de Julio 2012.

Hoy Todos nosotros, devotos del Divino Niño Jesús, conmemoramos y celebramos nuestra gran fiesta!!!.

En esta noche contamos con la participación de Su Excelencia Reverendísima, Monseñor Ramón Benito De La Rosa y Carpio, Arzobispo Metropolitano de Santiago de los Caballeros.

En esta especial ocasión, hemos compartido un tema importante y que debe quedar vivo en nuestros corazones.

"La Iglesia y la parroquia son la presencia viva del Evangelio en el corazón de todos los humanos y sobre todo de los que asistimos. De esta manera ayudamos a las familias a evitar las tentaciones de encerrarse en sí mismas. Ayudamos a que las banalidades y los consumos no sean las Fiestas de la familia ni mucho menos de la comunidad.

Somos todos y cada uno de nosotros los llamados a realizar experiencias de comunión fraterna con cada una de nuestras familias y nuestros hermanos y comunidades.

Es importante no vivir los días como si fueran todos iguales (y solo el domingo tiene el secreto de la diversidad).

La Fiesta y el domingo es para dedicar tiempo a la comunidad y a la caridad, lo cual nos lleva a un camino eficaz para liberarnos de la servidumbre del trabajo.

Definitivamente en nuestra celebración La Familia: El Trabajo y la Fiesta, vemos como estas 3 palabras forman el trinomio perfecto, donde las familias podemos abrirnos al mundo compartiendo a la vez nuestro Trabajo y nuestras Fiestas".

Motivada por esta gran Celebración, que me llena de energías, de entusiasmo, de bendiciones, de paz, de gozo, de gracias, Personalmente me permito compartirles esta Oración de Acción de Gracias:

Divino Niño Jesús, en esta día tan especial, donde yo y muchos celebramos tu gran fiesta, te Alabo, te Bendigo y te doy Gracias porque dentro de la pequeñez de tu niñez, eres grande y siempre estás conmigo y los míos.

Me siento sumamente especial porque a través de estos nueve días, Tú me has permitido ver la grandeza de tu amor en mi familia, en mi trabajo y en las fiestas que puedo celebrar cada domingo y que comparto con todos.

Hoy en este gran día, te doy gracias una vez más, por el regalo de mi vida, por el regalo de mis hijos, por tu amor, por tu misericordia, tu perdón y porque en cada momento de mi vida Tu, tan niño y tan pequeño, te manifiestas con Grandeza. Por todo lo que me ocurre Divino Niño Jesús yo te doy gracias, te alabo y te bendigo.

Deseo compartirles algunas detalles que considero importantes y que a través de estos 10 días de celebraciones he podido sentir y hacer parte de mi:

  1. He descubierto el gran regalo que el Divino Niño Jesús me da a través de mi familia. Asumiendo mi responsabilidad de seguir valorándola, cuidándola, protegiéndola y sobre todo despertar en cada uno de ellos el gran regalo que es el amor.
  2. Te agradezco por la maravilla de ser madre y que con tu ayuda y protección me has permitido educar mi familia con principios y valores morales. Sé que aun les falta afianzar su fe, y en este momento te los deposito a cada uno de ellos para que conforme a tu voluntad ellos puedan fundamentar sus familias, te puedan amar, creer, admirar, y respetar.
  3. He aprendido a que en cada familia, existen dificultades y momentos duros, pruebas, y a la vez he descubierto que cuando dejamos que seas Tú quien maneje nuestras familias, Tú te haces presente llenándonos de fe, esperanza, paciencia, comprensión, tolerancia y sobre todo de mucha fortaleza.
  4. Me has permitido saber y valorar el Trabajo, como un medio para la sobrevivencia, y que nos ayuda a ser personas productivas en los recursos que necesitamos.
  5. Dentro del mismo trabajo he aprendido a que éste no sea un fin. He descubierto que mi trabajo no puede esclavizarme a tal punto que no pueda compartir con la familia y que el mismo no me permita convertir el trabajo en mi principal amo.
  6. He reconfirmado que para nuestras familias y nuestros hijos el trabajo puede ser importante, pero que lo más importante es el amor y el tiempo que dedicamos y compartimos con ellos.
  7. El encuentro en las fiestas familiares, lo que nos permite un verdadero compartir, llenándonos de amor y de alegrías, pero de un amor y una alegría que nos viene del corazón.
  8. Por último y no con menos importancia. La firme convicción de guardar el Día del Señor, asistiendo a la Eucaristía, donde manifiesto mi acción de gracias por los días vividos. Es en esa Eucaristía donde también ofrezco la semana que inicia y donde presento a cada uno de mis familiares, amigos y relacionados, presentándole al Divino Niño Jesús, sus condiciones de salud, sus dificultades, sus carestías, sus necesidades, su soledad, sus vacíos. Es también en este momento donde doy.

Divino Niño Jesús, nuevamente te agradezco porque en cada momento iluminas mis días y mi vida. Me has llenado de tus alegrías, de tu paz, de tu amor y me dejas el dulce sabor de que todos en mi familia se puedan dejar guiar por tu luz. Divino Niño Jesús, a ti te entrego mi familia y confío en tu amor, protección, cuidados, providencia y en Tu misericordia. Amén.

Felicidades Divino Niño Jesus por permitirme celebrar este gran día y los días anteriores contigo.